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TDAH y memoria a corto plazo: Una mirada al corazón

A menudo, la manera más efectiva de apoyar a nuestros hijos es comprender mejor sus necesidades. Reconocer la conexión entre el TDAH y los problemas de memoria nos permite abordar la crianza con empatía y entendimiento, lo que nos permite mirar más allá de las conductas y comprender verdaderamente el corazón de nuestros hijos.

Yo era expresiva, clara y hablaba con calma, manteniendo el contacto visual; entonces, ¿por qué mi hijo no recordaba lo que le pedía que hiciera? ¿Era porque no le importaba o porque la motivación de los niños de 12 años parece disminuir progresivamente en la adolescencia? En cualquier caso, nada funcionaba. Mis «consecuencias», mis discursos motivadores y el hecho de permitir que se produjeran consecuencias naturales no ayudaban a mi hijo a completar sus tareas y deberes diarios.

Lo que me hubiera gustado saber hace muchos años es la relación entre TDAH y algo llamado memoria de trabajo¹ (N. del T. también se traduce como memoria a corto plazo o funcional). En términos sencillos, la memoria de trabajo es, en parte, la información que nuestro cerebro retiene durante breves periodos de tiempo para realizar determinadas tareas. Esto significa que cosas como recordar y ejecutar instrucciones de varios pasos sin perder la noción de lo que se está haciendo es increíblemente difícil para las personas con deficiencias en la memoria de trabajo.

Como señalaba un artículo de 2024 del Child Mind Institute², estos lapsus en la memoria de trabajo pueden interpretarse a menudo como problemas de comportamiento. El artículo dice: «Cuando no logran seguir una serie de instrucciones lucen como desmotivados o incluso oposicionistas, lo que puede provocar conflictos con profesores y padres y llevarlos a acusaciones de no ser lo suficiente esforzados».

Cuando empecé a entender la memoria de trabajo y su impacto en los niños, especialmente en los que padecen TDAH, me di cuenta de que no se trataba de que mi hijo no quisiera hacer las cosas que le había dicho, sino que no podía ya que su cerebro no era capaz de procesar todas mis instrucciones. Cuando por fin fui capaz de cambiar mi forma de entender su comportamiento de «no quiero» a «no puedo», descubrí que necesitaba de mayor comprensión y algunas facilidades, y no de otro sermón.

Cuando empecé a buscar maneras de ayudar a mi hijo a completar sus tareas diarias, me encontré con 1 Samuel 16:7 que dice: «El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón» (NTV). Al leer las palabras de este versículo, empecé a pedir al Señor que me ayudara a mirar más allá de las «apariencias» externas de los comportamientos de mi hijo y me ayudara a ver su corazón.

Si bien es cierto que hay ocasiones en las que es necesario abordar y corregir los malos comportamientos, es importante también que miremos más allá de los comportamientos, con la ayuda del Señor, y busquemos en el corazón de nuestros hijos para descubrir cualquier cosa que pueda estar contribuyendo a las acciones que nos han frustrado tanto. Al hacer esto, podemos ofrecer herramientas para ayudar a nuestros hijos a tener éxito en lugar de tratar de corregir las cosas que no son capaces de hacer por sí mismos.

Si eres un padre que tiene un hijo con TDAH u otro problema de aprendizaje y crees que tu hijo puede tener dificultades con la memoria de trabajo, considera la posibilidad de utilizar uno o más de los siguientes consejos/trucos con tu hijo:

  • Descubre la capacidad de memoria de tu hijo: Algunos niños pueden tener más dificultades con la memoria de trabajo que otros. Mientras que algunos son capaces de recordar tres o cuatro instrucciones a la vez, a otros les cuesta recordar dos instrucciones seguidas. Dedica algún tiempo a descubrir cuál es la capacidad de memoria de tu hijo y céntrate en darle instrucciones dentro de esos límites de capacidad.
  • Utiliza instrucciones paso a paso para todo. Los niños con problemas de memoria de trabajo suelen desviarse de una tarea con facilidad, a veces mientras la están completando. Por ejemplo, un niño al que se le ha dicho que vaya a lavarse los dientes puede acabar leyendo un libro antes de terminar de lavárselos. Para cada tarea que suponga un esfuerzo, da instrucciones paso a paso para que tu hijo se centre en acciones pequeñas y manejables. Cuando se trata de cepillarse los dientes, esos pasos pueden incluir:
    • Pon pasta de dientes en el cepillo
    • Moja el cepillo con agua
    • Cepíllate los dientes de arriba
    • Cepíllate los dientes de abajo
    • Enjuaga el cepillo
    • Enjuágate los dientes
    • Vuelve a poner el cepillo en el vaso
    • Vuelve a poner la tapa en la pasta de dientes
  • Coloca tarjetas con indicaciones visuales por toda la casa para las tareas que presentan más dificultades. Cuando a mi hijo le costaba levantarse y prepararse por las mañanas, le imprimí una lista visual de tareas o “rutinas” que podía seguir. Incluía pequeños pasos de acción como «recoger las mantas, cambiarse de ropa, peinarse, llevar la mochila a la puerta», etc. Sin embargo, pronto descubrí que, a medida que avanzaba por la casa, no podía recordar su «lista» ni volver a comprobar el siguiente elemento de la lista si estaba fuera de su vista. Para evitarlo, coloqué una «lista de acciones» en cada lugar que sabía que frecuentaba por las mañanas. Pegué una en su espejo, otra en el armario de la cocina, otra junto a la puerta y otra junto a su escritorio. De ese modo, cuando caminaba por la casa, su memoria se refrescaba con las numerosas «listas de acciones» que encontraba en su camino matutino.

Cada niño es diferente, y necesitarás tiempo de ensayo y error para descubrir lo que funciona para tu hijo. Ten paciencia y no te rindas. Pídele al Señor que te ayude a ver el corazón de tu hijo y permite que el Espíritu Santo te guíe mientras sirves bien a tu familia.

¹ Neuropsychology. 2020 May 21;34(6):686–698. doi:

² https://childmind.org/article/what-is-working-memory/