Los hijos son regalos confiados a los padres, quienes moldean su fe, carácter y dirección dentro de la seguridad del hogar. A medida que crecen y se adentran en el mundo, los padres continúan influyendo en ellos mediante la oración intencional y continua, intercediendo por protección, dirección y crecimiento espiritual. Esta cobertura espiritual ayuda a los hijos a afrontar los retos de la vida y a cumplir el propósito que Dios les ha propuesto.
Rick Dubose
