La adolescencia trae grandes cambios para los hijos y sus madres a medida que los niños crecen hacia la independencia. Esta etapa requiere una conexión intencional: primero hay que escuchar, después afirmar el crecimiento, permitir la independencia y, por último, mantener la risa como parte de la vida diaria. Al mostrar hábitos espirituales, compartir historias, dar prioridad a la iglesia y dar voz a los hijos en la vida familiar, las madres pueden fortalecer su confianza y nutrir su fe a medida que se convierten en hombres de Dios.
Kelly Presson
El legado de la fe: Cómo la crianza imperfecta de mi madre moldeó mi vida
Even in the midst of imperfection, a mother’s intentional faith and unwavering trust in God can leave a profound, lasting impact on her child’s life and future.

